martes, 13 de septiembre de 2011

Desarrollo de la Personalidad

El individuo se desarrolla gradualmente bajo la influencia combinada de factores  hereditarios,  del  ambiente  social  y  de  la  experiencia  personal. 
La integración en el mundo no se produce de manera preestablecida. Al nacer, a pesar de disponer de un potencial evolutivo casi ilimitado, el ser humano tiene un  sistema nervioso tan poco maduro que no es capaz de utilizar de forma espontánea los medios de comunicación imprescindibles para mantenerse con vida. Esto explica la necesidad primordial del bebé de tener contactos humanos reiterados y casi  ininterrumpidos. El niño aprende las primeras formas de adaptación al mundo: la integración afectiva repercutirá luego en el modelo general de los futuros contactos.

La base del desarrollo de la personalidad corresponde a nuestra forma de reaccionar ante la interacción constante de nuestros actos y el mundo: el mundo externo y el interior, los objetos y quienes nos rodean.

El ser humano manifiesta desequilibrios cuando no le es posible establecer o  mantener ningún tipo de relación con el ambiente o el mundo. Por ejemplo, un niño mostrará problemas psicológicos si no puede establecer relaciones afectivas constructivas con sus padres. El niño debe sentirse amado, pero también útil para sus padres, como ellos lo son para él: ésta es la base de una vida afectiva equilibrada. 
Así pues, para que la personalidad se desarrolle positivamente hay que satisfacer las necesidades humanas fundamentales




Tanto en niños como en adultos existe un grado considerable de psicopatología, ya que forman parte de nuestro entorno. En adultos se dan ataques de ansiedad cuando se siente perseguido, o cuando sienten terror por la oscuridad; estos miedos específicos y a ansiedades no específicas tal vez tengan su origen desde una etapa temprana.
Tal vez en la niñez su madre fue muy dominante y lo protegió en exceso o por lo contrario, recibió muy pocas protecciones y alivio cuando se encontraba frente a ansiedades infantiles. Todos estos aspectos se pueden mantener sujetos a control de las ansiedades internas. 
Todos sabemos de personas mal adaptadas y que no parece estar viviendo la vida usual, con facilidad puede anclarse una fuerte confusión; la tendencia de hacer equivalente la personalidad normal con la perfecta o la ideal. Se intenta abarcar las variaciones de la normalidad, más nunca se terminara de hacerlo, lo mismo ocurre con las experiencias y la conducta de la persona social normal, interna o externa.
Suele decirse que normalidad significa la habilidad para conformarse a lo que la sociedad espera de uno y por tanto, quien no logra adaptarse es anormal. Muchas personas se adaptan llevadas por la ansiedad. Las personas normales experimentan en sus sueños el mismo tipo de cosas que el psicótico experimenta cuando está despierto. Las personas expertas no le dicen al paciente diciéndole que esta imaginando cosas, pues esto puede resultar más agobiador que el experimentarlas en realidad.

La personalidad surge en sus primeras introyecciones e identificaciones, lo que nos permite desde niños interiorizar lo que vamos experimentando, ya que absorbemos todos lo que vemos, escuchamos o sentimos, dando algo de nuestro sello individual. Personas obligadas a aceptar responsabilidades de adulto antes de que hayan tenido la oportunidad de experimentar su infancia, se manejan de manera responsable, pero vacío, y actuara como una máquina. Mas en condiciones normales la persona se esforzara por compensar sus defectos y mantenerlos en un equilibrio psicológico dentro de los límites normales.

El desarrollo de la personalidad se establece bajo la influencia de factores hereditarios, del ambiente social y de la experiencia personal. Al nacer, se  tiene un sistema nervioso tan poco maduro que no es capaz de utilizar los medios precisos para mantenerse con vida. Esto explica la necesidad primordial del bebé de tener contactos humanos reiterados y casi ininterrumpidos. El niño aprende las primeras formas de adaptación al mundo: la integración afectiva repercutirá luego en el modelo general de los futuros contactos. 
La madre del recién nacido participa en la relación ya equipada con una personalidad compleja, producto de años de vida social. La madre aporta antecedentes de sus propias experiencias infantiles dentro del cuidado materno, aparte de sus fantasías y sueños. Si tuvo un place constante en dar y recibir amor, y si ha tenido un nivel saludable de autoestima hay posibilidades de que reciba a su bebe con amor maternal. Y si es de manera contraria pues el trato será inadecuado. Es principalmente a través de la madre que el niño se presente para volverse parte de la sociedad. 
Incluso en las madres aceptables surgen muchos problemas. Se han mencionado como causas de enfermedades, la ansiedad, la carga de la responsabilidad las limitaciones impuestas a la libertad. Las actitudes de aceptación, indiferencia o rechazo de una madre, que el infante experimenta, influyen de manera significativa en las relaciones de dependencia iniciales y en la evolución posterior de la independencia que el niño tenga.  
La dependencia suele darse como una regresión en la etapa oral, ya que no se nace con simbiosis, su experiencia oral adapta el medio ambiente, es la fuente de placer y es lo primero que se desarrolla de la percepción, puesto que por  la boca  distingue realidad externa de la interna.
A menudo el crecimiento del niño corresponde con total exactitud a la reasunción por la madre de su propia independencia, y estaremos de acuerdo en que una madre que no puede ir fallando gradualmente en esta cuestión de la adaptación sensible falla en otro sentido: debido a su propia inmadurez o a sus propias angustias, falla porque no le da a su infante razones para tener rabia.
La maduración y el desarrollo ocurridos en las funciones perceptuales, cognitivas o motoras del niño que le permiten organizar la realidad externa, son la base de las funciones de ego autónomo y son de carácter adaptativo, más que defensivo. 
Cuando comienza a disolverse la unidad simbiótica madre-niño comienza la fase de autoafirmación y este termina cuando entra en las luchas y los conflictos edípicos. Y el niño se esfuerza por independizarse y diferenciar que tiene una identidad propia, pero sin apartarse de la familia. 
En la etapa de control de esfínteres el niño muestra mayor interés por el control de esfínteres y por su producto. Ya que llega a ser aparte de nuevo, placentero. Los combates surgidos por este funcionamiento intestinal pueden provocar una fijación patológica. 
En cuanto a la fase edípica no hay duda de que una conducta normal de los padres hacia los hijos es parte constitutiva en la situación en la fase edípica, pues lo padres diferencian su amor por el hijo de su amor por la hija. 
En esta etapa el niño desarrolla un orgullo por su órgano genital y siente una urgencia de utilizarlo, siente sentimientos sexuales hacia la madre y celos hacia el padre. Pero por lo mismo tiene miedo de perder o ver dañado du órgano genital. En el caso de las niñas se sienten engañadas y piensan que les han privado de su órgano genital, se tiende a identificar con la madre y hace aumentar sus sentimientos de culpa de la culpa a causa del odio y del desprecio que también siente.
Para triunfar en su fase edípica, el niño necesita de ordenar sus impulsos sexuales y agresivos, fundirlos hasta conseguir fantasías más realistas y desarrollar una organización defensiva en la que utiliza la represión. El niño que ha logrado triunfar en su resolución de conflictos de Edipo conseguirá una organización del ego sumamente fortalecida, será una persona enriquecida, tendrá una estructura defensiva bien organizada, no sufrirá en la adolescencia perturbaciones severas y tendrá éxito en el camino de un amor adulto normal y sin agresiones. 
Por LN Daniela Medina Reveles

Depresion

¿QUE ES LA DEPRESION?

La depresión es una de las enfermedades más frecuentes de la población general y su presentación es cada vez mayor entre los pacientes crónicos atendidos en las consultas de medicina interna, habitualmente “disfrazada¨ como una patología (enfermedad).De la misma forma que su diagnóstico no siempre es fácil, establecer si un paciente ha mejorado y cuanto, puede ser muy complicado.
La escala de valoración de Hamilton para la evaluación de la depresión es una escala heteroaplicada, diseñada para ser utilizada en pacientes diagnosticados previamente de depresión, con el objetivo de evaluar cuantitivamente la gravedad de los síntomas y valorar los cambios del paciente deprimido.
Un trastorno como la depresión afecta el ánimo de manera radical y no como arranques emocionales que resultan de problemas particulares, los cuales generalmente, son de un tiempo mucho más corto. 
Algunos de los síntomas de la depresión son; caída del ánimo, perdida de energía e interés, sensación de enfermedad física o debilitamiento, baja concentración, apetito y sueño alterados, disminución de las funciones físicas y mentales.
Además, muchos problemas físicos, como dolores de cabeza, indigestión. Esto ocurre tan comúnmente que mucha gente se enfoca en estos problemas sin darse cuenta que está sufriendo depresión. Es probable que estos sean los sentimientos de: desesperanza, desamparo, culpa, ansiedad y tristeza.
Es por ello la importancia de acudir con un especialista de la salud en caso de presentar algún síntoma de los antes mencionados.

Fuente: M.J Purriños. Servicios de Epidemiologia. Dirección Xeral De Saude Pública. Servició Galego de Saude.
http://www.depresion.cl/que02.html
Por L.N Daniela Medina Reveles

lunes, 12 de septiembre de 2011

EFECTIVIDAD DE LA TERAPIA DE JUEGO NO DIRECTIVA

EFECTIVIDAD DE LA TERAPIA DE JUEGO NO-DIRECTIVA

                                                                       

                        PRESENTA: EDITH MARLENE HUERTA CRUZ


                                                     MAYO 2011 

 

  INTRODUCCIÓN
 
 
TERAPIA DE JUEGO NO - DIRECTIVA

La terapia de juego es un método que se sugiere para tratar a los niños, es una forma de ayudarlos a expresar sus emociones para que puedan lograr mayor autoconfianza y favorezca el desenvolvimiento de su desarrollo. Ya que a través del juego se tiene la opción de tratar y contribuir en el proceso evolutivo del individuo con el objetivo de brindar una mejor y más sana calidad de vida al infante.

Es por eso que  se expone la propuesta analizando su metodología para estudiar su efectividad, y  así personas inmiscuidas en el medio de la psicología logren interesarse en éste modelo y puedan aplicarlo. Se describe el modelo no-directivo, su utilidad y características, así como la relación del niño y el terapeuta, exponiendo como debe ser dicha relación y cuáles son los procesos básicos para que la terapia de juego no- directiva tenga éxito.

El contenido de esta investigación está dirigido sobre todo a los estudiantes de psicología, así como al público en general con la finalidad de comprender mejor la dinámica infantil.


Planteamiento del problema 

La efectividad de la terapia de juego no-directiva, es un área que aun no se encuentra suficientemente explorada,  es por tal motivo que se propone como instrumento terapéutico a través de la comprensión  de su proceso  ya que en este tipo de psicoterapia es el niño quien guía el procedimiento de la misma y el terapeuta se va adaptando al avance y seguimiento del infante.


Justificación

Al observar a los niños de nuestra  sociedad puede percibirse que el juego se encuentra presente día a día, la mayor parte del tiempo, el desarrollo de juego casi siempre pasa desapercibido para el adulto quien en algún determinado momento juzga, se involucra y reprime el proceso en que el menor se expresa. Esta situación acarrea la ignorancia y la incomprensión hacia las actitudes de los niños. Al apreciar niños jugando en sitios públicos, escuelas etc., es notoria la necesidad psicoterapéutica de nuestra sociedad infantil  atreves del juego.


Es muy importante recalcar que los infantes con la terapia de juego en ningún momento se sentirán juzgados o rechazados. Así mismo se le invitaría al adulto tutor del menor como a la sociedad en general a ampliar la visión con la finalidad de poder proporcionar mayor comprensión hacia los niños para poder brindar una adaptación más sana al infante.

    Es por lo anterior que surge la idea de proponer la aplicación de la terapia de juego no-directiva en nuestra sociedad. Para que los niños puedan tener un desarrollo optimo  a través de la utilización de sus propios medios para que sean capaces de lograr su autoconocimiento ya que en la terapia se  fortalecerán  sus recursos para que en un futuro lleguen a ser  individuos más sanos e independientes logrando un adecuado grado de autonomía.
Preguntas de investigación 
¿Qué es la terapia de juego no- directiva?
¿Para qué me va a servir  la terapia de juego?
¿Quién desarrollo teorías acerca de la terapia de juego? ¿Quiénes pueden utilizar la terapia de juego?
¿Por qué es importante que se conozca la metodología y efectividad de la terapia de juego? 
¿Dónde se puede aplicar la terapia de juego?


Objetivo general

Obtener datos más exactos acerca de la aplicación de la terapia de juego como método terapéutico, para poder llegar a la obtención de un resultado claro y objetivo, dando a conocer la extensión y metodología que se utiliza en el mismo, y  así pueda ser de utilidad para estudiantes, maestros, padres de familia y lectores en general e inclusive llegue a ser aplicado por los interesados en el área psicológica.

Objetivo Específico 

Conocer la efectividad de la terapia de juego no-directiva, la función del juego y si  a través de éste cómo medio de expresión el niño es capaz de llegar a lograr un  autoconocimiento; así como conocer la forma de intervención del terapeuta infantil.

METODOLOGÍA

Muestreo

El tipo de selección de muestra que utilizare es no probabilístico; en éste los sujetos implicados son el sector infantil es decir los niños y el terapeuta. Esta

Método  

Esta investigación es  de corte cualitativo; porque se analizara un contexto terapéutico para recolectar información datos sin que necesariamente sean representativos cuantitativamente, en este caso se analizan cuales son los juguetes que como instrumentos terapéuticos sirven para favorecer la expresión de los sentimientos de los niños.

Hipótesis

La terapia de juego no-directiva facilita al niño llegar al autoconocimiento. La terapia de juego se basa en el hecho de que el juego es el medio natural de autoexpresión que utiliza el niño. Es la oportunidad que se le brinda al infante para que pueda expresar sus problemas  y sentimientos por medio del juego. Al niño le será más fácil comunicar su problemática al terapeuta utilizando el juego, que decirla directamente ya que le resultara más fácil proyectar la problemática y los sentimientos negativos o en positivos según el caso, en los juguetes; el poder  actuar los sentimientos a través del juego hace que emerjan expresándolos abiertamente, así el niño puede enfrentarse a ellos, aprendiendo a controlarlos o a rechazarlos ya que en el juego es el propio niño quien manipula la situación, puede desahogar sus sentimientos en un muñeco, juguete o cualquier otro objeto sin ser juzgado. 

MARCO TEÓRICO 

Antecedentes históricos

La psicoterapia de los niños fue intentada primero por Freud (1909) para tratar de aliviar la reacción fóbica de su paciente Hans. Freud le sugirió al padre del paciente algunas formas para tratar de resolver algunos de los principales problemas de su paciente. El juego no se usó directamente en la terapia infantil hasta 1919 por  Hug-Hellmuth. 


   En 1928 Ana Freud empezó a usar el juego como una forma para atraer a los niños a la terapia. El fundamento de ésta técnica involucra el concepto de alianza terapéutica. El psicoanálisis tradicional sostenía que la mayor parte del trabajo de análisis se consumaba una vez que los aspectos saludables de la personalidad del paciente se unían a las fuerzas que el analista contraponía al YO enfermo del paciente. A medida que el niño desarrolla una relación satisfactoria, el énfasis del enfoque de la sesión se trasladaba lentamente del juego hacia las interacciones de tipo verbal. Ana Freud utiliza el juego como medio terapéutico.

     Melanie Klein (1932) utiliza el juego como sustituto de la verbalización, ya que es la forma de comunicarse del niño.

En 1938, Solomon desarrolló una técnica llamada “Terapia de juego activa” para usarla con niños impulsivos (acting-out). Solomon veía que esto ayudaba al chico a expresar su ira y temor a través del juego a través de la interacción con el terapeuta, el niño aprende a redirigir la energía usada antes en “Acting-out”, hacia conductas más aceptadas socialmente orientadas en el juego. Enfatiza el desarrollo del concepto del tiempo en el niño proporcionándole ayuda para separar la ansiedad de los traumas pasados y consecuencias futuras de la realidad de sus actos.

   Hambridge recreó directamente el suceso productor de ansiedad en el juego para facilitar la abreacción en el niño. Esta técnica se utilizó en una fase intermedia en la relación terapéutica previamente establecida, una vez que el niño tenía suficientes recursos (internos) del yo para manejar tal procedimiento intrusivo y directo.

   Erickson (1950) nos dice que el juego es una función del yo, un intento de sincronizar los procesos corporales y sociales con el sí mismo”. El juego tiene una función de comunicación. Es a través del juego que se ayuda a los niños a expresarse y posteriormente a resolver sus trastornos emocionales, conflictos, o traumas. Y además promover el crecimiento y el desarrollo Integral, tanto en lo cognitivo como en las interacciones con sus semejantes de manera apropiada.

La terapia de juego tuvo un desarrollo importante a partir del trabajo de Carl Rogers (1951) y Virginia M. Axline (1964-1969). La terapia de juego proviene de la escuela humanista y en esencia está centrada en el niño.

Estado de la cuestión 

La terapia de juego no-directiva

La terapia no directiva se basa en la suposición de que cada individuo lleva dentro de sí mismo, no solo la habilidad para resolver sus propios problemas de una manera efectiva, sino también el impulso de crecimiento que hace que la conducta madura llegue a ser más satisfactoria que la conducta inmadura.

   Este tipo de terapia comienza en la etapa en que el individuo se encuentra y basa en la configuración presente, permitiendo que los cambios ocurran, incluso de un minuto a otro, durante el contacto terapéutico. La velocidad de estos cambios depende de la reorganización de las experiencias que el individuo haya acumulado, así como sus actitudes, pensamientos y sentimientos que hacen posible llegar a la introspección: requisito indispensable para que la terapia tenga éxito.

    La terapia no directiva da permisividad al individuo de ser él mismo, acepta completamente su Yo sin evaluación ni presión para que cambie; reconoce y clarifica las actitudes emocionales expresadas reflejando lo que el cliente expresa.

    Debido al proceso mismo la terapia no-directiva además de ofrecer al individuo la oportunidad de ser él mismo, brinda también la oportunidad de aprender a conocerse, de poder trazar su curso de acción abierta y francamente.

    Para el niño, la terapia constituye un reto el impulso de comprenderse mejor, la velocidad que el niño utiliza en terapia varía según el individuo, pero el hecho es que ha ocurrido en muchos casos. Esto es una oportunidad para probar la hipótesis de que si se le permite, el niño puede y de hecho llega a ser más maduro, más positivo en sus actitudes y más constructivo en la manera de expresar su impulso interno. Éste impulso hacia la autorrealización, la madurez, plenitud e independencia, es el que crea también una condición de desadaptación, ya que puede tratarse de una determinación agresiva del niño por ser el mismo sin importar los medios que utilice para lograrlo, o bien de una fuerte resistencia al sentir que su completa autoexpresión se encuentra bloqueada. Es por esto que debe darse al niño la oportunidad de canalizar su crecimiento interno hacia una forma de vida más positiva y constructiva, al aprovechar ésta oportunidad el niño es capaz de resolver sus propios problemas, tomar decisiones y, responsabilidades de las que generalmente se le permite tener.

El juego como instrumento terapéutico

El juego propiamente como recurso terapéutico es la forma natural de aprender y de comunicarse del niño, por ello es utilizado en la evaluación y el tratamiento de problemas emocionales. Conocer y saber interpretar el significado del juego en los niños permite conocer lo que verbalmente le es difícil comunicar, el objetivo del juego en terapia es ayudar al niño a expresarse, elaborar y resolver sus conflictos emocionales y este tipo de terapia es recomendada en niños de 4 a 11 años de edad.

El juego tiene uso terapéutico debido a que:

- El escenario del juego el niño lo relaciona con el entorno que lo concierne.
- Un medio de juegos facilita la comunicación, expresión y permite la liberación catártica de                sentimientos, frustraciones, ansiedades, etc.
- Mediante el juego el adulto puede relacionarse con el niño.
- El juego permite al niño construir un mundo aparte y evadirse de la realidad para entenderla mejor.

El terapeuta y el niño

El terapeuta es sensible a lo que el niño piensa y expresa a través de sus juegos y verbalizaciones, y al reflejarle de una cierta manera estas actitudes expresadas emocionalmente, le ayuda a comprenderse mejor a sí mismo. Respeta al niño y cree en su habilidad para bastarse por sí solo y convertirse en un individuo más maduro e independiente si se le da la oportunidad de hacerlo. Para el niño la terapia constituye un reto a ese impulso interno que lucha constantemente por realizarse. Para el terapeuta es una oportunidad de probar la hipótesis de que si se le permite, el niño puede y de hecho llega a ser más maduro, más positivo en sus actitudes y más constructivo en la manera de expresar ese impulso interno.

El niño vive en su mundo propio y muy pocos adultos realmente lo comprenden. El tipo de relación que se establece entre el terapeuta y el niño, durante la terapia de juego puede revelar su Yo verdadero al ser aceptado por el terapeuta; y debido a esa misma aceptación, crece un poco su confianza en sí mismo  y aumenta su capacidad para extender los límites de la expresión de su personalidad.

Nuestra cultura supone dependencia en el niño, pero en su mundo interno continúa creciendo como un ser independiente. Durante la hora de terapia una vez que el niño siente confianza y acepta al terapeuta, así como éste lo acepta a él, lo hace partícipe de su mundo interno y al hacerlo extiende los horizontes del mundo de ambos.

La estructuración  

La palabra estructuración es utilizada en este caso para referirse al fortalecimiento de la relación terapéutica para que el niño comprenda la naturaleza de los contactos terapéuticos y, por ende, esté en posibilidad de utilizarlos plenamente. La estructuración no es una cosa casual, sino un método cuidadosamente planeado para introducir al niño a este medio de expresión personal que trae consigo liberar sentimientos y adquirir un mayor conocimiento de sí mismo. Esto se trata de establecer una relación.

La relación que se origina entre el terapeuta y el niño es el factor decisivo para el éxito o fracaso de la terapia. No es una relación fácil de establecer; el terapeuta debe establecer un esfuerzo sincero para comprender al niño y confrontar constantemente sus respuestas y evaluar su trabajo en cada caso, para que él también acreciente su entendimiento respecto a la dinámica del comportamiento humano.

Los ocho principios básicos.

Los principios básicos que guían al terapeuta en contacto del tipo no-directivo son muy sencillos, pero de enormes probabilidades cuando son ejecutados con sinceridad, consistencia e inteligencia. Los principios son los siguientes:

1.- El terapeuta debe desarrollar una relación interna y amigable con el niño, mediante la cual se establece una armonía lo antes posible.

2.- El terapeuta acepta al niño tal como es.

3.- El terapeuta crea un sentimiento de actitud permisiva en la relación, de tal forma que el niño se siente libre para expresar sus sentimientos por completo.

4.- El terapeuta está alerta a reconocer los sentimientos que el niño está expresando y los refleja de nuevo hacia él de tal forma que logra profundizar más en su comportamiento.

5.- El terapeuta observa un gran respeto por la habilidad del niño para solucionar sus problemas, si a éste se le ha brindado la oportunidad para hacerlo. Es responsabilidad del niño decidir y realizar cambios.

6.- El terapeuta no intenta dirigir las acciones o conversación del niño en forma alguna. El niño guía el camino; el terapeuta lo sigue.

7.- El terapeuta no pretende apresurar el curso de la terapia. Este es un proceso gradual y, como tal, reconocido por el terapeuta. 

8.- El terapeuta establece solo aquellas limitaciones que son necesarias para conservar la terapia en el mundo de la realidad y hacerle patente al niño de su responsabilidad en la relación.

Teoría

Terapia de juego-  Intervención terapéutica que utiliza el juego como medio para ayudar al niño a sobrepasar sus dificultades. 

     En esencia el método propuesto por Virginia Axline consiste en proporcionar al pequeño que manifiesta o que trata de ocultar un problema, la oportunidad viva y concreta de expresar sus emociones y sentimientos profundos, dándoles libre cause por medio del juego. En ese ambiente propicio, el niño revelará sus sentimientos y temores, su soledad afectiva, su sensación de fracaso y enajenación, y al mismo tiempo estará dando el primer paso para liberarse de ellos.

     La terapia de juego tipo no- directivo es efectiva durante el trabajo terapéutico pues la expresión de sentimientos y las manifestaciones de conducta lleva a una liberación efectiva de emociones que propicia una mejora en la salud mental del infante.

     La terapia de juego se basa en el hecho de que el juego es el medio natural de autoexpresión que utiliza el niño. Es una oportunidad que se le da para que exprese sus sentimientos y problemas por medio del juego, de la misma manera que un individuo puede verbalizar sus dificultades  en ciertos tipos de terapia con adultos. 

     Desde un punto de vista psicoterapéutico, el cuarto de terapia de juego es un lugar que propicia el crecimiento, por la seguridad que le ofrece: ahí el niño es la persona más importante, controla la situación, nadie le dice lo que debe hacer, nadie lo critica, ni lo regaña, ni obliga, se siente aceptado por completo y puede expresarse de manera abierta. Ahí es un individuo con sus propios derechos y se le trata con dignidad y respeto.  El sentir que de repente desaparecen las sugerencias, mandatos, represiones, críticas y desaprobaciones comunes del adulto, es una experiencia única para un niño, todo esto se reemplaza en la terapia por una completa aceptación  y permiso para ser el mismo. El terapeuta es sensible a lo que el niño siente y expresa a través de sus juegos y verbalizaciones y al reflejarle, de cierta manera las actitudes expresadas emocionalmente, le ayuda a comprenderse mejor a sí mismo; de esta manera el terapeuta lo estimula a ahondar, cada vez con mayor profundidad, en su mundo interno haciendo que surja su verdadero Yo.  
Los juguetes

Antes que nada no se puede dejar de lado que los niños poseen una gran capacidad de creatividad y cualquier objeto puede ser funcional, sin embargo y si se cuenta con los recursos económicos suficientes se puede montar un cuarto acondicionado y con un gran equipo de juguetes, si no se cuenta con el capital suficiente lo básico es aquello que represente a la familia, muñecos, objetos de casa, (con los cuales puede proyectar la relación de los miembros de la familia en el hogar); arcilla o arena , pintura, papel, gises,( estos se pueden utilizar para observar  la capacidad de control que el niño posee) soldaditos, pistolas de juguete, (son útiles para apreciar como el infante proyecta la agresión) títeres, (escenificar situaciones familiares o escolares del niño); colores, (sirve en ocasiones para detectar el estado de ánimo del niño) y un teléfono (apreciar la comunicación al igual que sus interrelaciones); además deben ser de material resistente y de fácil manipulación. Estos accesorios son fáciles de transportar en un maletín y sobre todo se podrá expresar de forma simbólica lo que ocurre en el medio más cercano al niño su familia.

CONCLUSIONES

El juego permite al niño construir un mundo aparte, evadirse de la realidad para entenderla mejor; el mundo del juego es entonces una anticipación del mundo de las operaciones serias. El juego prepara al niño para la vida seria. Por medio del juego el niño se aleja del mundo real y puede comprender ese mundo distinto al propio ósea el mundo del adulto, que a su vez va a conformar su futura personalidad, le permitirá incursionar exitosamente en el mundo de la actividad social y laboral, desempeñando en la infancia el mismo papel que el trabajo cumple en el adulto.

     De ahí la importancia fundamental del juego infantil; un niño que ha jugado de un modo adecuado será un adulto que se integre de manera constructiva y creativa a su realidad. Por  medio del juego el niño se prueba física y mentalmente, y esto le permite ganar autonomía y afirmar su yo.

     El niño no juega siempre a lo mismo, es decir, su juego tiende a evolucionar  conforme él mismo crece. Por tanto el progreso del juego está relacionado con todo el desarrollo evolutivo del niño. Es función, estímulo y formación del desarrollo infantil porque es instrumento de afirmación de sí mismo, le permite ejecutar sus capacidades físicas e intelectuales, pero también le ayuda a plantear y resolver sus problemas cotidianos de desarrollo y convivencia. El juego se encuentra relacionado con el éxito actual del individuo; por medio de este se conforma la base de la personalidad; si el niño juega es por una serie de razones que a simple vista parecen totalmente evidentes ya sea por placer, para expresar la egresión, para dominar la angustia y para establecer contactos sociales. El juego contribuye así a la unificación y a la integración de la personalidad, y permite al niño entrar en comunicación con los otros.
 
    Para finalizar debe quedar en claro que la hora de la terapia no es solamente otra hora de diversión o de contacto social, ni de expresión escolar, es la hora del niño. El terapeuta no es un compañero de juego, tampoco un maestro, ni una madre sustituta. Es una persona muy especial ante los ojos del niño; se convierte en el reflejo sonoro contra el cual el niño prueba su personalidad; es el que sostiene el espejo para que el pequeño pueda verse tal como es.  

BIBLIOGRAFÍA 

-Axline, Virginia (2000), Terapia de juego Edit. Diana México Pp.18-173

-Zarate, Laura y otros (2001) el juego como instrumento terapéutico. Como trabajar psicoterapia Gestalt con niños. 1ra Ed. Xalapa: Universidad Veracruzana Pp. 14-16.

-Barocio Rosa (2004), Disciplina con amor, Cómo poner límites sin ahogarse en la culpa Edit. Pax México Pp. 3 – 219.

-URL:http:/www.childrentrauma.org/cta.materials/glosario.asp   Consultado el 20 de abril del 2011.

-URL:http://www.cosasdelainfancia.com/biblioteca.juegos06.htm  Consultado el 20 de abril del 2011.
 
 

investigación pone  énfasis en el ambiente laboral  psicoterapéutico entre el psicólogo y el infante.

DESARROLLO SOCIAL NORMAL DE LA ADOLESCENCIA SEGÚN EL DR. ARNOLD GESELL

MAESTRÍA EN PSICOLOGÍA CLÍNICA



DESARROLLO SOCIAL NORMAL DE LA ADOLESCENCIA DR. ARNOLD GESELL

                                                                       

PRESENTA: EDITH MARLENE HUERTA CRUZ 



ZACATECAS ZAC. AGOSTO 2011




DESARROLLO SOCIAL NORMAL DEL ADOLESCENTE

INTRODUCCIÓN

En el presente ensayo se aborda el tema de la adolescencia, si bien es sabido la adolescencia es el periodo de la vida que va desde el final de la infancia hasta el comienzo de la juventud, dicho periodo comprende cambios físicos, psicológicos y sociales, siendo este ultimo el factor a estudiar; tomando como referencia al Dr. Arnold Gesell y sus estudios sobre la adolescencia.
Se hace énfasis en el desarrollo social normal del adolescente; ya que se darán a conocer  los progresos del adolescente hacia el alcance de los elementos de la edad adulta, los cuales abordan las zonas principales que pueden ayudar a los adolescentes a progresar hacia la madurez independiente así como el curso normal del desarrollo social desde la aparición de la pubertad hasta el final de la adolescencia y comienzo de la vida adulta.
Este ensayo va a dirigido a estudiantes de psicología, así como a interesados en la educación o aéreas a fin; del mismo modo puede ser de utilidad a padres de familia que deseen ampliar su comprensión en el comportamiento del hijo adolescente.  
                                                                  
DATOS BIOGRÁFICOS.

Arnold Lucius Gesell (1880-1961), su padre fotógrafo y su madre profesora, los cuales tenían especial interés  en el campo de la educación, con el paso del tiempo Gesell se convirtió en psicólogo y pediatra estadounidense, cuyo trabajo, que estableció las pautas de conducta seguidas en las sucesivas etapas del desarrollo infantil, sería decisivo en la puericultura de las décadas de 1940 y 1950.

Nacido en Alma, Wisconsin, se educó en las universidades del estado, Clark y Yale, y fue nombrado profesor de esta última en 1911. El mismo año fundó la clínica de desarrollo infantil de la Escuela de Medicina de Yale, que también dirigió. Fue asesor de investigaciones en el Instituto Gesell de Desarrollo del niño desde 1950 hasta que se retiró en 1958. Junto con sus ayudantes, Gesell observó a cientos de niños en condiciones cuidadosamente controladas y filmó durante horas sus comportamientos, lo que le permitió acumular gran información descriptiva sobre la psicología infantil. A nivel explicativo-predictivo, su obra tiene menor interés. Formuló la teoría del desarrollo del niño en etapas, en la que destaca la hipótesis sobre la madurez infantil. Según Gesell, la etapa de la madurez no se consigue mediante la educación intensiva.

Sus escritos incluyen Atlas de conducta infantil (1934), Infancia y crecimiento humano (1928) y Juventud: de los 10 a los 16 años (1956). Con la pedagoga estadounidense Frances Ilg escribió El niño en la cultura actual (1943) y El niño de los cinco a los diez años (1946).  


POSTULADO

El Dr. Arnold Gesell en su obra ‘‘Juventud: de los años diez a los dieciséis’’ aporta el resultado de  investigaciones acerca de las leyes del desarrollo de la adolescencia.
Excepto en los casos de severas anormalidades biológicas, las hembras y los varones llegan a la madurez sexual e intelectual en los primeros años de la adolescencia y a la madurez física al final de ella. Cada uno de estos procesos inevitables de maduración es independiente del control personal; en consecuencia los verdaderos problemas de la adolescencia caen dentro de las zonas de madurez social, emotiva, moral y económica. Cierta maduración en estas zonas es también inevitable ya que las hormonas sexuales desempeñan su papel en la determinación de la madurez de los intereses y las actitudes del adolescente. En gran medida, es cuestión del mismo adolescente, su familia, sus amigos, su escuela y su sociedad determinar si habrá o no de llegar a ser un adulto total.

Progresos del adolescente hacia el alcance de los ocho elementos de la edad adulta. 

- Heterosexualidad. El adolescente debe primero generar un interés profundo en futuros consortes. Después debe de concentrarse en una sola persona como conyugue.

El apego a los adultos, comenzando naturalmente con los padres, es normal entre los niños hasta la edad de 8 ó 9 años. Después, durante unos cuantos años los niños se sienten profundamente atraídos por otros niños de su propia edad y sexo. Este estado homosexual es perfectamente normal. Es necesaria la liberación gradual del niño de los lazos emotivos que les unen a los padres y a los adultos que les reemplazcan. Se hace tan intensa que las hembras y los varones de 11 o 12 años se evaden los unos a los otros tanto como les es posible. La etapa siguiente del desarrollo sexual normal es un periodo de ‘‘enamoramientos y desenamoramientos’’ con muchos miembros del sexo opuesto. Esta transición o heterosexualidad puede producirse fácil y naturalmente si el medio ambiente contiene un número crecido de adolescentes potenciales. Sin embargo muchos factores pueden interponerse al desarrollo normal. Puede que el adolescente sea demasiado tímido para establecer los contactos sociales necesarios. Las hembras con profundo sentimiento de rivalidad en lo que se refiere a los varones pueden muy bien verse imposibilitadas de enamorarse de ellos.  Los  varones  con  fuerte
atracción hacia sus madres pueden verse incapacitados de amar a otra mujer hasta que sus madres mueren y a veces ni siquiera entonces. Otros varones pueden abrigar demasiadas sospechas en cuanto a las hembras para enamorarse de algunas de ellas. En tales casos los varones y las hembras pueden regresar al amor homosexual. La etapa final del desarrollo sexual normal ocurre cuando el objeto de amor, o la persona que inspira el más profundo sentimiento de amor, se convierte en la única persona de, poco o más o menos la misma edad pero de sexo opuesto. La vinculación heterosexual permanente, después de un periodo de ‘‘tanteo’’, es la señal de adultez sexual.

-Independencia de la familia. El adolescente debe emanciparse gradualmente de sus ligaduras y de su dependencia del hogar de los padres.

Por muchos años que tengan las personas siguen siendo emocionalmente infantiles mientras salgan constantemente corriendo en busca de sus padres solamente en demanda de asistencia y comprensión. El verdadero adulto es aquel que se ha liberado totalmente de la tutela paterna, ama a sus padres, considera sus deseos, toma sus propias decisiones y vive su propia vida. Para que un adolescente se deshaga del apego de la niñez a la autoridad paternal, los padres deben aprender a renunciar al control que han estado ejerciendo durante una docena de años o más.  Todo lo que se haga por continuarlo resultara en adultos infantiles o muy rebeldes.

Son cuatro zonas las principales dentro de las cuales pueden ayudar a los hijos adolescentes a progresar hacia la madurez independiente, a saber: pueden ir aumentando gradualmente la asignación del adolescente para evitarle la humillante, poco digna y resentida necesidad de tenerles que pedir dinero.  Pueden abstenerse de tratar de escogerles a sus amigos.  En cuanto sea posible, deben dejar que él mismo resuelva sus dificultades. Finalmente deben dejar que sea él quien libremente escoja su propio conyugue o compañero. Cuando se ha establecido una vinculación permanente llega el momento de cesar el control paternal.

-Madurez emotiva. El adolescente debe pasar de formas infantiles a formas adultas de expresión emotiva. Debe aprender a no huir de la realidad. Debe de sustituir con reacciones racionales las reacciones emotivas, al menos en situaciones en que se repiten.

Ciertas personas jamás crecen. Los que han crecido son aquellos que no eluden las realidades y que no se encolerizan en situaciones triviales. Han pasado de la edad de los temores a las iras infantiles. Cada una de estas emociones tiene causas diferentes en edades distintas.  En los años iniciales de la niñez la ira resulta de conflictos relacionados con la diaria rutina y el sentido de propiedad. 

Las causas de la ira adolescente son principalmente de tipo social, el adolescente siente ira en situaciones que lo hacen sentirse ofendido, ridículo, avergonzado o turbado. Parece que el adulto se hace irritable solo cuando se le ofende en un sentido de justicia. Los temores de la niñez son generalmente de cosa materiales como la obscuridad, algunos animales, las alturas y los ruidos extraños. Algunos de estos temores pueden persistir en la adolescencia y hasta en la adultez. Generalmente sin embargo son reemplazados por nuevos objetos. Así en los años primeros de la adolescencia ambos sexos se preocupan más por las condiciones de la familia y en la escuela que por la capacidad personal. Los problemas económicos y los problemas de la salud. En la media adolescencia los diez motivos de ansiedades más frecuentemente mencionados son: vida escolar, vida hogareña, relacionarse entre hembras y varones, distracciones, amigos, opción vocacional, religión, salud, ropas y dinero. Al final de la adolescencia las cuatro preocupaciones más comunes son fracasar, herir los sentimientos de los demás, impresión que se hace en los demás y no trabajar con empeño suficiente, todas ellas del tipo de insuficiencia personal. Les siguen las preocupaciones acerca de la  religión, defectos físicos, llegar tarde, obligaciones familiares, amigos y éxito en la vocación. 

Se han comprobado los cambios en las formas de expresar las emociones. La timidez, aumenta durante el periodo anterior y los primeros años de la adolescencia y declina después de los 13 ó 14. Pelear declina rápidamente de su punto culminante a los 7 y 8 años. Sin embargo, impertinencia y melancolía aumentan durante la adolescencia. Entre adultos, la expresión verbal de las emociones reemplaza casi por completo las otras formas de expresión.

-Madurez social. El adolescente debe aprender a llevarse y a trabajar bien con los demás. Debe desarrollar seguridad en sí mismo en cuestiones de gusto. Debe desarrollar tolerancia hacia las diferencias humanas.

El varón y la hembra adolescentes se dan cuenta precisa de las relaciones y presiones sociales. Esta sensibilidad les hace querer adaptarse a los gustos de su grupo. Reaccionan más rápido al prestigio dentro de su propio grupo que a la mayoría de las formas de aprobación adulta; son excesivamente leales a los demás miembros de su grupo y altamente críticos a quienes no los son. Entre los valores positivos que se adquieren en la participación de un grupo adolescente figuran la experiencia en conllevarse con los demás, experiencia en artes sociales, práctica en la evaluación de otras personas, sentimiento de lealtad y experiencia en hacer el amor en forma limitada y controlada. El único resultado negativo parece ser la generación de antagonismo hacia otros grupos. En general, el grupo parece ser una valiosa unidad de sociedad. Puede hacer más por propiciar el desarrollo social normal que padres y maestros conjuntamente.

Curso normal del desarrollo social desde la aparición de la pubertad hasta el final de la adolescencia:  

De: variedad e inestabilidad
Hacia: menos y más profundos intereses.

De: hablador, bullicioso, comportamiento audaz con gran numero de todos los tipos de actividades.
Hacia: comportamiento adulto masculino y femenino más digno y controlado.

De: persecución de la igualdad con alto respeto de las normas de igualdad.
Hacia: manifestación de cuadros adultos de cultura. 

De: deseos de identificación con los grupos de hembras y varones.
Hacia: identificación con grupos más pequeños y escogidos.

De: considerar como factor sin importancia los valores familiares en la selección de asociados.
Hacia: considerarlos importantes en la selección de asociados.

De: actividades sociales informales como fiestecitas.
Hacia: actividades sociales de una naturaleza más formal, como bailes.

De: salidas raras con compañeros del sexo opuesto.
Hacia: salidas frecuentes con compañeros del sexo opuesto y selección de un compañero permanente.

De: énfasis en el establecimiento de las relaciones entre hembras y varones. Amistades temporales. Muchas amistades.
Hacia: creciente preocupación con los preparativos para la propia vida adulta. Amistades duraderas. Menos pero más intimas amistades.

De: disposición de aceptar actividades que brindan la perspectiva de relaciones sociales.
Hacia: deseo de actividades de acuerdo con el desarrollo del talento, vocación, intereses académicos o afición.

De: poco discernimiento en el comportamiento.
Hacia: discernimiento creciente. 

De: aceptación de las disposiciones de reglas razonables.
Hacia: trazarse las reglas propias con el propósito definitivo a la vista.

De: atracción y repulsión conjuntas hacia los adultos.
Hacia: persecución de la igualdad con los adultos.

-Independencia económica. El adolescente debe de seleccionar el trabajo para el cual esté capacitado; después debe adiestrarse en el.

Escoger una ocupación, encontrar empleo y adaptarse a las condiciones del trabajo son problemas de la adolescencia media y de la final. Solamente aquellos que los han resuelto son económicamente adultos. El trabajo es la razón principal de la vida del adulto. La gente vocacionalmente infantil detesta todos los trabajos o un trabajo particular, cambia de empleo constantemente, no tiene interés en lo que está haciendo y jamás está satisfecho con el sueldo o las condiciones de trabajo. El adolescente considera como imposición el empleo permanente. Los adolescentes pueden estar desajustados vocacionalmente por una o varias razones: por tratar de dedicarse a un trabajo para el cual no tiene ni la necesaria vitalidad ni la resistencia necesaria; por aceptar un trabajo muy por debajo o muy por encima de su nivel mental; idealizar una vocación a tal extremo que le es imposible percibir su propia naturaleza; realizar algún trabajo que hace resaltar alguna característica en él que es preciso elegir; escoger una vocación por la cual hay muy poca o ninguna demanda durante su juventud; escoger una clase de trabajo por el cual no hay demanda; acometer adiestramientos que no podrá permitirse terminar; si es hembra, persuadirse a sí misma que tiene que ser una mujer de carrera cuando en realidad lo que quiere es ser madre de familia; llevar a cabo las impuestas ambiciones de sus padres; no tener objetivo vocacional de ninguna especie. El tipo de orientación necesario para evitar estas razones y causas de desajuste social puede obtenerse mejor de los consejeros vocacionales.

-Adultez intelectual. El adolescente debe aprender a requerir pruebas de lo que diga. Debe desear explicaciones; debe limitar el campo de sus intereses.

Durante los años de la adolescencia los varones se interesan especialmente en los viajes, deportes, televisión; animales domésticos, colecciones, la familia, leer y la escuela vienen después, seguidos de pintura, escribir, música, relaciones sociales y actividades al marco de los estudios. La iglesia y la escuela dominical vienen en último término. Con excepción del hogar y las actividades sociales que tienen cierta mayor fascinación para las hembras y los deportes algo menos, el mismo orden general es aplicable a las hembras. Muchos de estos intereses adolescentes se convierten en intereses de toda la vida. Algunos evolucionan en ocupaciones. De otra forma, las actividades adolescentes típicas no solamente dejan de interesar sino que aburren al adulto intelectual. Al mismo tiempo que se van modificando los intereses personales van aumentando las capacidades personales. Después de llegar a la madurez intelectual a los 16 ó 17 años, lo más probable es que el adolescente desarrolle independencia intelectual. Tendera a requerir pruebas de lo que se le presente y a pedir explicaciones.

-Uso del ocio. El adolescente debe desarrollar intereses que robustezcan mas no agoten sus energías. Debe aprender a leer bien y a explorar posibilidades de cultura para que el ocio sea útil.

Con la exploración del entorno el adolescente puede ampliar su conocimiento y aprender nuevas cosas de interés, mismas que a su vez le son de total agrado ya que en este caso es él quien las elige, las cuales podrá hacer prácticas y útiles para la preparación de la vida adulta, solo cuando el adolescente esté inmiscuido en este aspecto conseguirá estar listo para formarse su propia filosofía de la vida.

-Filosofía de la vida. El adolescente debe comenzar a desarrollar una actitud hacia la experiencia que dará contenido a su vida. Debe desarrollar un cuadro de ideales.

El adolescente quiere sentirse seguro y disfrutar de satisfacciones emotivas, algunos encuentran estas satisfacciones en las religiones tradicionales. Otros se ven impedidos de aceptar la religión por su aparente incompatibilidad con las ciencias que el adolescente tiene en gran estima. Para aquellos desconfiados de los motivos del mundo adulto, las ciencias parecen ser las únicas cosas dignas de confianza. Otros derivan hacia su autoridad simplemente en desafío de la autoridad paternal o religiosa. Unos cuantos, tienen las aptitudes intelectuales del verdadero científico. Algunos adolescentes adoptan actitudes sociales y políticas radicales. Les parece que reformar el mundo es mucho más fácil que reformarse a sí mismo. Algunos adolescentes afirman su individualidad adoptando posiciones impopulares  y reaccionarias. Adolescentes más modestos se enfrentan a la complejidad del universo con una actitud de perplejidad, su búsqueda de4 una filosofía unificada puede conducirlos a aceptarlos mismos rígidos sistemas que los revolucionarios adoptan, lo más probable es que la cambien por otra, tal vez religiosa, igualmente rígida. El adulto emotivamente maduro puede hacer frente a la complejidad y a los males del mundo. Lo posible le satisface aunque no llegue al punto del ideal aparente.

CONCLUSIÓN

En conclusión puede decirse que la adolescencia termina cuando las personas alcanzan una madurez plena. Esto es se supone que tanto los individuos han desarrollado intereses heterosexuales; se han hecho independientes de la tutela paterna; han alcanzado independencia intelectual y económica; han aprendido a emplear el tiempo libre; logran ajustarse emotiva y socialmente a la realidad y han comenzado a formarse una filosofía de la vida.
  
Los adolescentes han alcanzado un desarrollo intelectual que les permite utilizar conceptos abstractos, por eso les gusta hablar de la justicia, y el sentido de la vida.

También debe enseñarse a los jóvenes que la libertad y la responsabilidad deben ajustarse a sus criterios personales, a su propia voluntad y no a la presión del entorno; lo cual también requiere de un compromiso personal.

BIBLIOGRAFÍA:
P. Sperling Abraham (2004), PSICOLOGÍA SIMPLIFICADA. Psicología de la adolescencia. Edit. Selector. 8va Ed. México DF.  Pp. 113 – 121

 Enciclopedia: Psicología para todos (2009)  el desarrollo: la infancia y la adolescencia (vol. 2) Edit. Océano. Barcelona España. Pp. 425 – 456